domingo, 10 de julio de 2011

El día que vivimos un sueño.

Hace un año, exactamente 365 días, que España se proclamaba campeona del mundo. Recuerdo la final, Holanda-España, en cada jugada tenía una uña menos que morder, estaba demasiado nerviosa. Todas las paradas que hicistes durante todo el mundial son dignas de recordar, pero me quedo con tres, supongo que con las que se quedará todo el mundo, no lo sé.  En primer lugar, el penalti que le parastes a Cardozo. Ahí estabamos prácticamente fuera, pero solo bastó la aparición del SANTO y un poco de ayuda de otro de los grandes, Reina, para pararlo. Y por supuesto las dos a Robben. Esas no se pueden explicar con palabras. El simple hecho de que tu pie derecho tocase lo suficientemente el balón para desviarlo de su trayectoria, habla por si solo. Salvastes una vez más el 1-0. Te veía sufrir con cada oportunidad falladada y con la que tenían los holandeses, que no estaba segura de que mi corazón pudiese aguantar tanta presión.
¿Cómo hubiesen sido los penaltis?. Muchas veces lo he pensado, de hecho ese 11 de Julio de 2010 lo pensé, y hoy, un año después, sigo haciendome esa pregunta.  No puedo decir que estuviese tranquila, sería muchisima más presión y responsabilidad para ti, y eso sería difícil de sobrellevar.
A medida que el tiempo llegaba a su fin, siendo consciente de lo que vendría después, mi corazón parecía moverse, es lo que hoy en día llamamos 'Un vuelco al corazón', que sucede cuando las aurículas provocan una onda de presión que se propaga hacía arriba por las venas, dando esa sensación de angustía que yo sentía, no era un partido apto para cardiacos. En realidad no era un mundial apto para ellos.
Pero el minuto 116 nos dio una gran alegría, aunque también más tensión. Teníamos que aguantar unos minutos más. Y por fin sonó el pitido, era el final, y por fin, después de tanto esfuerzo, de tantas faltas recibidas, eramos campeones del mundo.
Desde el único gol del partido las lágrimas no dejaban de caer. Mi corazón se estremeció y estaba claro que no podría dejar de hacerlo si te veía a ti llorando como un niño, sabiendo que has conseguido un sueño,
levantar la copa, esa que cuatro años después llevarás al estadio donde se celebre la próxima final de un mundial.
Pensaba, Por favor, deja de llorar Iker. Pero por más que lo pidiese no dejabas de hacerlo, era un sueño hecho realidad y no cabía en ti tanta emoción y alegría.  Aquel día no llevaba máscara de pestañas waterproof y mi cara parecía un cuadro de esos a los que ahora le llaman 'arte'. Si algo te hace tan feliz,
da igual todo. La Roja ya tiene una estrella en su camiseta.
11 de Julio de 2011, Felicidades campeones.
FELICIDADES IKER.



Como no podía ser menos, tengo que recordar ese beso que dio la vuelta al mundo. ¡Que grande!

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